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viernes, 17 de agosto de 2007

Moverse por Tokyo

Sé que esta es una de las preguntas más frecuentes que tiene la gente al venir por aquí, sobretodo después de ver lo caótico que puede resultar a simple vista el sistema de metro:


O el de tren (Japan Railways, de hecho el anterior viene a estar en el círculo del centro de éste):

Además, para darle vidilla a todo esto, aquí los billetes se compran eligiendo tú el importe según la distancia del trayecto. En las estaciones hay mapas de las líneas donde te indica cuánto hay que pagar hasta cada una. Lo malo es que a menudo estos mapas están en japonés y la mayoría no os enteraréis.

Una opción, como bien indican mis amigos Artus y Bea de Tamago Studio (¡que por cierto ahora están por aquí!), es comprar el billete más barato y aclararte con el revisor a la salida para pagar la diferencia. Os dejo su video explicativo:


La otra opción resulta muuuucho más útil y os evitará quebraderos de cabeza y explicaciones innecesarias con revisores. Se trata de la tarjeta Suica:


Es una tarjeta que funciona por radiofrecuencia y que nos permite, entre otras cosas, poder pagar los viajes que hagamos sin tener que preocuparnos por sacar los billetes: basta con acercarla a las puertas de entrada. En su modalidad más sencilla, la que os interesará a los que vengáis en plan turista, no es más que una especie de tarjeta prepago recargable de la que se descuenta automáticamente el importe del viaje que hagas.

El otro día grabé un vídeo con Alberto sobre cómo sacarse y utilizar una. A ver si os es útil:


Estas tarjetas, aunque las sacas en las estaciones de JR (ojo, no las de metro) sirven para ambos. Se supone que en el metro usan el sistema PASMO pero está todo integrado para poder moverse por todas partes en Tokyo sin preocuparse de nada que no sea llegar a tu destino. Sólo una advertencia: no estoy seguro, pero me parece que la Suica hay que recargarla en estaciones de JR, así que vigilad el dinero que os queda cuando vayáis por el metro.

Una vez concluya vuestro viaje por tierras niponas podéis devolver la tarjeta y os abonarán los 500 yenes que cobran por ella al sacártela así como el dinero que os pudiera quedar dentro. Lo que no tengo muy claro es dónde se devuelve, aunque imagino que será en la estación o quizás incluso en alguna máquina. Ya os lo diré cuando lo sepa.

lunes, 2 de julio de 2007

El viajecito (tercera parte): llegada a Tokyo

Lo mejor del viaje aún estaba por llegar. Al fin, unas 24 horas después de salir de mi casa, el vuelo llega finalmente tierras niponas. Así que una vez pasados los controles de inmigración, aduanas y demás me encontraba en la zona de llegadas del aeropuerto de Narita sin saber muy bien qué hacer. Saqué la documentación que llevaba en el equipaje de mano y repasé las instrucciones de qué debía hacer una vez llegado a este punto: debía comprar un billete para el Limousine bus que me llevase al hotel Sheraton Miyako Tokyo donde en Nokia me habían reservado una habitación para una noche mientras quedaba libre el que va a ser mi pisito de 22 m^2 durante 4 meses.

Me dirigí un tanto desconcertado al mostrador de los billetes de autobús a lo que me recibieron con un entusiasta irasshaimase!. Esto fue el principio de una de las cosas que más me llamaron la atención y que contemplaría una y otra vez más adelante: la grandísima atención y dedicación que dan al cliente. La amable japonesa que me atendía me comunicó que el próximo autobús salía a las 12:35, siendo en ese momento apenas las 11:20 (ambas en hora japonesa), y me preguntó si me parecía bien. Al no tener otra alternativa ya que esto era lo que me habían indicado, me dispuse a esperar oootra hora más...

Encontré un asiento libre cerca de los lavabos e intenté amenzar el rato con una de mis revistillas de juegos de lógica. La verdad es que en ese momento estaba un poco desquiciado entre tanto viaje y encontrarme allí de repente sin conocer a nadie. Era un poco en plan ¿qué coño hago yo aquí? pero bueno, ya sabía que eso iba a pasar así que procuré simplemente no hacer mucho caso, respirar hondo y seguir pasando el rato.

A lo largo de la espera pude escuchar una familia hablando en catalán cerrado unos asientos más atrás de donde yo estaba diciendo que el café valía 300 yenes (unas 300 ptas) pero que el té estaba tirado de precio. Espero que en Nokia tengan una máquina de café a un precio aceptable. ¿Qué es de un informático sin su vaso de café?

También me hizo mucha gracia una musiquilla que empezó a sonar desde dentro del baño femenino. ¿A que no sabéis que es? No estoy completamente seguro, pero diría con poco miedo a equivocarme que era uno de esos váteres que le das a un botón y suena una musiquita. ¿Para qué? Pues he aquí lo curioso, para que los demás no te oigan haciendo fuerza para cagar o cualquier otro sonido característico de los cuartos de baño. Aunque claro, si oyes la musiquita ya sabes por qué es, por lo que mucho sentido tampoco tiene. Estos japos...

Finalmente se hizo la hora y fui a la parada del autobús, realmente al lado. Allí me compré un billete y una botella de agua en una de las máquinas que habían junto a la fachada del aeropuerto. La máquina se ve que me vio cara de extranjero panoli o algo porque la muy guarra me soltó toda la calderilla que tenía. Monedas no me iban a faltar.

Pude comprobar nuevamente la completa asistencia y atención al cliente al entregar el ticket del autobús. El propio conductor bajaba (lo hacía en cada parada) y personalmente cargaba o descargaba y entregaba amablemente el equipaje correspondiente a cada uno de los viajeros que se apeaban allí. Además, también había una chica en la parada encargada de recoger los tickets la cual anunciaba con un megáfono la llegada del autobús y además se encargaba de tu equipaje hasta la llegada de éste. La chica se quedó en el aeropuerto no sin antes agradecer encarecidamente a todos los viajeros el uso del servicio. Igualito que en España.

De camino en el autobús tuve que hacer grandes esfuerzos por no dormirme, aunque la verdad fueron futiles. Acabé durmiéndome la mayor parte del trayecto, aunque antes de eso pude observar los verdes paisajes de Japón, no como en Valencia que es monte pelao y arbustos, así como la curiosa mezcla entre casas occidentales y tradicionales que se podían ver desde la carretera. También recuerdo haberme despertado un par de veces durante el trayecto apenas unos instantes: lo justo para ver primero un carrefour (quien lo diría) y segundo un edificio de TV Tokyo.

Lo siguiente que recuerdo ya es estando en pleno Tokyo, en la zona de Shinagawa. Por apretado y agobiante que parezca todo en google maps la verdad es que yendo por la calle no se tiene esa noción en absoluto. Resulta muy curioso la forma en que se mezclan todo tipo de edificios con diferentes estilos con, por ejemplo, una puerta shintoista. Un día tengo que probar a perderme por ahí a ver qué veo, aunque mejor cuando tenga un móvil con GPS por si las moscas. Eso sí, no creo que me deshidrate, por lo que he podido ver las máquinas de bebidas abundan y además tienen de todo.

Como detalle curioso en uno de los hoteles por los que pasamos habían paraguas en la calle sin ningún tipo de sujección y clasificados por las habitaciones del hotel. De hecho sólo quedaba uno de los cientos de sitios que habían, y es curioso porque aunque estaba nublado no llovía y alguna gente iba con el paraguas abierto por la calle. ¿Por qué abierto, si no llovía ni hacía sol?

Finalmente, después de varias paradas en distintos hoteles llegamos a mi hotel. Rápidamente un botones viene a asistirme preguntándome si iba a registrarme en el mismo, aunque con lo sobado y quemado que estaba del viaje no sabía qué me estaba diciendo. En cualquier caso acabó llevándome los equipajes al mostrador donde verifiqué mi reserva para una noche. Todavía no tengo muy claro para qué me pidieron "una copia de mi tarjeta de crédito" cuando en principio este alojamiento ya debería estar pagado por Nokia. Ya me enteraré.

Una chica me acompañó con la maleta con la misma dedicación que me había encontrado antes (cualquiera le dice que no se moleste que la llevo yo) hasta mi habitación, situada en el piso 11, aunque como aquí empiezan a contar desde el 1 en vez de la planta baja realmente es un piso 10. La verdad es que el hotel es una pasada, se nota que barato no es precisamente. Echadle un vistazo a la web y veréis. Pondría fotos, pero todavía no tengo la cámara digital...

Lo primero que hice después de dejar los trastos fue ir directo al baño, donde me encontré un váter repleto de botones en japonés en un cuarto con lavabo y ducha perfectamente organizados, limpios y preparados. El problema vino cuando luego quise tirar de la cadena y no sabía cómo. Pude encontrar junto al lavabo un control inalámbrico con varios botones para controlar el váter (sí, era un wc con control inalámbrico). Entre las cosas que podías hacer se incluían chorro de agua que te limpiaba el culo, aire caliente para secártelo y ajustes de temperatura y potencia del agua. También de forma automática mantiene la taza caliente para que no tengas problema al sentarte.

No obstante, no encontraba el botón de tirar de la cadena por ninguna parte. Mi primera reacción fue tratar de probar botones, pero no pasaba nada. Luego descubrí que algunos sólo funcionan si estás sentado, pero tampoco. Dado que la búsqueda no era fructífera, cogí la Nintendo DS y con el diccionario de kanjis me puse a escribir todo lo que ponía en los botones a ver si encontraba el dichoso botón de tirar de la cadena, pero nada, no encontraba nada. Intentando dejar el ir a preguntar como último recurso, intenté buscar un manual de instrucciones o la típica reseña en algún blog que explicase cómo hacerlo. En algunos ponía que era automático (en este no o al menos se lo habían quitado) y también pude descubrir que el siguiente modelo de wc de esa marca llevaba reproductor MP3 incorporado.

Pero no, seguía sin saber cómo tirar de la cadena. Al final el váter ganó el duelo WC contra mi y como un buen gaijin panoli bajé a recepción a preguntar cómo se tiraba de la cadena. Al principio le pregunto por el "water closet" a la chica de conserjería y veo que se pone a buscar en internet y me dice que no hace falta llevar paraguas. Yo flipando. Resulta que había entendido "weather" y me estaba contando la previsión del tiempo. Al final le dije el japonés toire (debí haber hecho esto desde el principio) y me entendió. Resulta que había que darle a un botón que habían puesto fuera del wc y del control remoto: uno escondido al lado del papel higiénico. Así que ya sabiendo cómo tirar de la cadena, volví al cuarto y logré mi escatológico cometido. Toilet WINS, Gaijinality.

Un rato después abrí la maleta y saqué el despertador con la intención de dormir un par de horas y pasarme por Akihabara o Shibuya un rato. Pero mi cuerpo tenía otros planes y me quedé dormido durante unas 6 horas sin ni siquiera llegar a oir el despertador que tenía al lado. Al despertarme y después de hacer unas cuantas llamadas con el VoIPStunt bajé en busca de algo de comer, puesto que no había tomado nada en más de 24 horas a excepción de lo que nos dieron en el avión. Había localizado un Seven Eleven no muy lejos de aquí con el google earth así que fui para allá. De nuevo, todos los empleados del hotel que se cruzaron conmigo me dedicaron un saludo mostrando otra vez su inquebrantable dedicación. Mientras tanto en el restaurante del lobby estaban haciendo un pequeño recital de Jazz para recitar la cena, con un 15% de cargo extra (aggh! sable!).

La verdad es que se pasea agusto por las calles de Tokyo de noche. Me llamó la atención una señora que estaba en el coche, me vio venir de lejos y aun con tiempo de sobra para salir se espero pacientemente a que pasase por delante de ella. Una vez en el Seven Eleven pude comprobar que puedes conseguir bastante y diversa comida precocinada tirada de precio. Pensaba comprarme algo más elaborado, pero al no tener palillos ni cubiertos (creo) en la habitación del hotel opté por comprarme un lote de 6 futomaki sushi que a malas, aunque fuese una guarrada, podía coger con la mano. También compré una bolsa con 4 pastelitos de los de Doraemon. Todo por 385 yens, apenas 2.30 € al cambio. También pude comprobar para otras ocasiones que el dependiente te pone por su cuenta palillos si compras comida sin necesidad de que le digas nada. De vuelta al hotel andando pude ver la Torre de Tokyo de fondo. Otra cosa que tengo que ir a ver.

Finalmente y de vuelta en mi cuarto sólo puedo decir que el futomaki además estaba bueno y que me he puesto a escribir del tirón estos tres artículos sobre el viaje antes de que se me olvide. Ahora voy a tratar de dormirme que mañana he de coger un taxi hacia la Arco Tower, donde se encuentran las oficinas de Nokia Japan.